Prevención del Cáncer de Cuello Uterino: el 96% de las muertes pueden evitarse

En Iguazú se registran entre 10 y 12 pacientes en tratamiento, aunque este número puede variar ya que algunas mujeres con esta patología realizan sus tratamientos en Posadas o Eldorado. Desde el Hospital SAMIC insisten en que se cumpla con la vacunación como también en los controles periodicos del papanicolau y test de HPV.

Iguazú (LaVozDeCataratas) El cáncer de cuello uterino continúa siendo un problema sanitario para las mujeres. En Argentina, representa la tercera causa de muerte y la cuarta a nivel global. La situación es aún más preocupante en Misiones, ya que la provincia se encuentra entre los índices más altos del país.

En este contexto, y teniendo en cuenta que este 26 de marzo es el Día de la Prevención de esta patología, médicos del Hospital SAMIC participan de una serie de actividades orientadas al relanzamiento del programa de detección del Virus del Papiloma Humano (HPV), principal causante de esta enfermedad. Las acciones buscan fortalecer la prevención y la detección precoz, especialmente tras la interrupción del financiamiento nacional para campañas preventivas.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es el virus de transmisión sexual más común en el mundo. Se estima que 8 de cada 10 adultos sexualmente activos lo contraerán en algún momento de su vida. Aunque en la mayoría de los casos el virus desaparece espontáneamente, ciertas variantes pueden persistir y evolucionar a cáncer de cuello uterino.

“El 90% de los casos de cáncer están asociados a este virus» explicó a LaVozDeCataratas, el Doctor Gustavo Rosas, Vicedirector del Hospital SAMIC. Es un método sencillo de detección y, si se identifica a tiempo, puede resolverse con procedimientos menores, como una resección parcial que se realiza en el hospital». En ese sentido, insitió en la prevención y diagnóstico temprano, es decir,  «la vacunación contra el HPV, que es obligatoria y gratuita para niños y niñas de 11 años, ya que se trata de una enfermedad de transmisión sexual, ambos deben vacunarse» y en los controles periódicos: «el papanicolau debe efectuarse uno o dos años después del inicio de la actividad sexual, y una vez por año a partir de los 25 años, mientras que el test de HPV se recomienda desde los 30 años» señaló.

En esa línea, subrayan que la clave está en prevenir mediante la vacuna y, en caso de no lograrlo, avanzar con un diagnóstico precoz que permita tratamientos simples y ambulatorios como la conización“Es una cirugía mínima: el mismo día la paciente puede regresar a su casa”, indicó Rosas. También destacó que el hospital de Iguazú  busca posicionarse como nodo de referencia para la concientización, seguimiento y tratamiento de pacientes. Actualmente, el hospital cuenta con turnos de PAP disponibles en el día y sumará la figura de una “navegadora”, encargada de realizar el seguimiento de cada paciente. Su tarea será garantizar que las personas accedan a sus resultados —disponibles de forma digital— y acompañarlas según cada caso: controles anuales si el resultado es normal, o búsqueda activa y tratamiento temprano en caso de detectar anomalías: «porque muchas veces pasa que la paciente viene, se hace el PAP pero no retira el estudio y queda guardado en estadística, y nadie los ve» lamentó.

El Doctor remarcó en que se trata de una enfermedad prevenible y evitable: «con vacunación y controles adecuados, el 96% de los casos puede curarse». 

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, una oportunidad para reforzar la importancia de la concientización sobre la prevención y detección temprana de esta enfermedad.