Iguazú (LaVozdeCataratas) Una escritora e ilustradora iguazuense Belén Nargang presenta “Ikatues del Monte”, los personajes de su tercer libro en proceso, una obra que propone al lector sumergirse en un universo creativo donde los personajes cobran un rol central.
El proyecto está compuesto por 12 personajes, cada uno con una historia mágica y una función específica dentro del relato. La autora explicó que, en esta primera etapa, decidió presentar a los personajes antes de desarrollar sus historias en profundidad. “Son 12 personajes, cada uno tiene una historia mágica y representa una función. Más adelante voy a publicar las historias, primero quiero que los lectores conozcan a los personajes”, señaló.
Este nuevo trabajo representa además un desafío personal, ya que por primera vez decidió ilustrar ella misma a sus creaciones, una propuesta innovadora dentro de su recorrido artístico. “El lector debe conocer a los personajes”, expresó, destacando la importancia de darles una identidad visual dentro de la historia.
Su vínculo con la escritura comenzó desde muy pequeña, impulsado por el hábito de la lectura que le inculcó su madre. Ese primer acercamiento marcó el camino que años después se transformaría en una vocación consolidada.
En cuanto a sus comienzos relata “Hace aproximadamente diez años publiqué en facebook y me olvidé. Cuando volví a abrir los comentarios, vi que eran buenos y desde ahí no paré”, relató sobre el momento que la motivó a retomar la escritura y continuar produciendo nuevas obras.
Antes de “Ikatues del Monte”, la autora ya había publicado “Roma la del Fondo» y “El autor indirecto”, libros que forman parte de su evolución como escritora y que hoy encuentran continuidad en este nuevo proyecto que combina literatura e ilustración.
Además, invitó a los lectores a seguir su trabajo a través de sus redes sociales, donde comparte avances de su universo creativo y adelantos de los personajes que integran la obra.
Dentro del universo creativo de “Ikatúes del Monte”, los personajes no son solo figuras narrativas, sino representaciones simbólicas de emociones, procesos internos y fuerzas de la naturaleza. Cada uno cumple una función específica, aportando equilibrio y movimiento a este mundo mágico inspirado en lo onírico y en la conexión con el entorno. Entre ellos encontramos a Zigo, encarna la curiosidad infinita. Es quien formula preguntas, conecta ideas y permite que la historia fluya sin quedarse estancada. Representa la comunicación, el aprendizaje constante y la capacidad de moverse entre distintos relatos sin perder la esencia. Su presencia invita a cuestionar, explorar y mantener la mente en movimiento.
En contraste, Pita representa la quietud y el arraigo. Es la guardiana de los procesos lentos, la que entiende que todo crecimiento necesita tiempo y profundidad. Simboliza la paciencia, la conexión con la tierra y la fidelidad a los propios tiempos, recordando que no todo debe apresurarse.
Ira introduce la energía del impulso. Es fuego, acción y comienzo. No espera condiciones ideales, sino que avanza guiada por la intuición. Representa la chispa necesaria para iniciar, para dejar atrás las dudas y animarse a actuar.
Desde el agua, Iwa aporta sensibilidad y emoción. Como nereida de lagos y lagunas, simboliza la profundidad emocional y la capacidad de transformar los sentimientos en motor creativo. Su esencia enseña que sentir no es una debilidad, sino una herramienta poderosa.
Naia, sílfide de arroyos silenciosos, encarna la creatividad independiente. No sigue caminos establecidos, sino que crea los propios. Representa la libertad, la introspección y la autenticidad, destacando que muchas veces las mejores ideas nacen en el silencio y la soledad.
Por su parte, Ára se presenta como una fuerza de enfoque y dirección. Con una personalidad intensa, su rol es ayudar a canalizar la energía y evitar la dispersión, guiando hacia objetivos concretos dentro del universo Ikatú.
En conjunto, estos personajes forman un sistema dinámico donde cada energía se complementa con las demás: el movimiento y la pausa, la emoción y la acción, la introspección y la curiosidad. Así, “Ikatúes del Monte” no solo construye un mundo fantástico, sino también un mapa simbólico de experiencias humanas, invitando al lector a reconocerse en cada uno de sus habitantes.
La autora adelantó que este es solo el comienzo, ya que el universo continuará expandiéndose con la presentación de nuevos personajes y sus historias. De esta manera, invita a los lectores a seguir descubriendolos y a sumergirse en cada uno de sus protagonistas, que poco a poco irán revelando la magia y el sentido profundo de este mundo creativo.
