Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Hay algo que me viene haciendo ruido hace tiempo. Cada vez que se conocen los números del turismo en Iguazú —ocupación alta, miles de visitantes, movimiento económico— aparece la misma escena: la queja. Siempre la queja.
Y no hablo de una crítica constructiva, necesaria y válida. Hablo de esa quejadera constante, automática, que aparece en redes sociales desde la comodidad de una silla. Esa que no propone, no construye, no suma. Solo tira para abajo.
Porque seamos claros: estamos en un contexto económico difícil en todo el país, y aun así Iguazú sigue sosteniendo números importantes. La gente elige venir. Quiere conocer este lugar. Quiere vivir la experiencia.
Entonces, ¿de verdad no vemos eso como algo positivo? En lugar de valorar que el destino sigue vigente, aparece lo de siempre: “en mi hotel no hubo gente”, “en el centro no se veía movimiento”, “todo está mal”.
Y la pregunta es simple: ¿qué hiciste vos para que eso sea distinto?
¿Promocionás tu negocio? ¿Salís a venderlo? ¿Invertís? ¿Apostás? Porque hay empresarios que sí lo hacen. Que siguen construyendo, certificándose, ganando premios, inaugurando, generando empleo. Que entienden algo básico: el turismo no es magia, es trabajo.
El destino te está dando de comer con años de promoción y posicionamiento. Ahora, ¿vos también sos parte o solo estás para criticar?
Sí, hay cosas pendientes. Las colas en el puente, por ejemplo. Una deuda histórica que nadie resolvió. Pero también es temporada. Y en temporada hay gente. Y eso, aunque incomode, es una buena noticia.
El problema es cuando todo molesta, nada alcanza y el discurso es siempre negativo. Porque cuando hablamos mal del destino, cuando lo desgastamos constantemente, no estamos dañando a otro… nos estamos dañando nosotros mismos.
Y hay algo aún más preocupante: lo que pasa dentro del mismo sector.
Los que nunca te pasan un dato. Nunca aportan información. Nunca aparecen cuando hay que construir.
Pero cuando salen los números… aparecen. Por atrás. En WhatsApp. Criticando.
Entonces pregunto: si estás ahí, ¿por qué no hablás? ¿por qué no te exponés? ¿por qué no aportás?
Porque es muy fácil decir “eso no es así”. Ahora, ¿cuál es tu dato? ¿dónde está tu información? No está.
Hay una lógica cómoda en algunos: usufructuar el trabajo de otros. Del que promociona, del que comunica, del que mueve el destino.
Después, cuando el turista está en tu negocio, ahí sí aparece el beneficio. Pero en el proceso… silencio. O peor: crítica.
Y eso no solo no suma. Resta. Divide. Debilita. Si de verdad creemos en Iguazú, hay algo que tenemos que entender:
esto es colectivo. Si no tiramos todos del mismo carro, no funciona.
La negatividad constante no construye, no atrae, no genera oportunidades. Solo espanta. Iguazú sigue siendo elegido.
Sigue siendo fuerte. Sigue siendo un destino que el mundo quiere conocer.
Tal vez sea momento de estar a la altura de eso. Dejar de quejarnos tanto… y empezar a hacer.
*Kelly Ferreyra, Periodista. Directora de LaVozDeCataratas
