Iguazú (LaVozDeCataratas) La propuesta, que se realiza en la cafetería ubicada sobre avenida Guaraní y Esquiú, permitió que por algunas horas los chicos dejaran de lado los teléfonos celulares para reencontrarse con una tradición que atraviesa generaciones: abrir sobres, buscar las figuritas faltantes, negociar intercambios y soñar con completar el álbum oficial del Mundial.
En ese marco dio como resultando la ganadora del primer premio, una merienda durante un mes, la niña Julieta Arrabal. El segundo premio, una camiseta de la Selección Argentina, fue para González Alexander Joaquín.

Pero más allá de los premios, los organizadores destacaron el valor de los encuentros que se generaron alrededor del álbum.
«Los chicos aprendieron sobre países, banderas, culturas y jugadores de todo el mundo mientras compartían tiempo con sus familias y amigos», señalaron desde El Pan de la Abuela.
Las jornadas se transformaron en un punto de encuentro donde las figuritas fueron la excusa perfecta para conversar, hacer nuevos amigos y disfrutar de una actividad alejada de las pantallas.
Muchos padres acompañaron a sus hijos en la búsqueda de las figuritas difíciles, reviviendo recuerdos de su propia infancia y compartiendo una experiencia que fortaleció los vínculos familiares.
La emoción de encontrar una figurita difícil, completar una página o intercambiar repetidas volvió a demostrar que algunas tradiciones siguen vigentes y tienen el poder de reunir a las personas.

Desde la organización adelantaron que los encuentros continuarán durante las próximas semanas para que más chicos tengan la oportunidad de completar sus álbumes.
«La idea es seguir generando estos espacios hasta que todos puedan completar su colección y seguir disfrutando juntos de la magia del Mundial», expresaron.
Entre figuritas, risas y sueños mundialistas, la iniciativa dejó una enseñanza simple pero valiosa: a veces la mejor diversión sigue estando en compartir tiempo con otros.
