Iguazú (LaVozDeCataratas) Cata es alumna del Instituto Alaya desde hace cinco años y durante este 2026 comenzó una nueva etapa con la incorporación del instructor Eduardo Barrios como profesor.
De ese encuentro surgió la propuesta de preparar un solista de acrodance, una disciplina que combina elementos de danza con recursos acrobáticos. Pero detrás de esa decisión había otro desafío, esta vez para el propio instructor.
El regreso de Edu después de 17 años
Para Barrios, preparar a Catalina significó volver a trabajar de manera individual con una deportista después de casi 17 años.
El desafío era doble. No solamente implicaba regresar a la preparación de un solista después de tantos años, sino hacerlo junto a una niña de apenas 8 años, adaptando el trabajo, los tiempos y la coreografía a su edad.
Con entrenamiento, paciencia y muchas horas compartidas, el desafío comenzó a tomar forma. Y este fin de semana llegó el momento de llevar todo ese trabajo al escenario.
Catalina presentó su solista de acrodance y obtuvo el primer puesto Elite, consiguiendo además la clasificación para continuar compitiendo.

El resultado tuvo un significado especial para Barrios. Después de 17 años alejado de este tipo de preparación, Catalina le permitió reencontrarse con las sensaciones de acompañar a una deportista desde los entrenamientos hasta el momento de subir al escenario y competir. Pero la jornada todavía tenía más para ofrecer.
Dos presentaciones y dos primeros puestos
Catalina también participó en la modalidad Commercial Dance, donde volvió a destacarse y obtuvo nuevamente el primer puesto, logrando otra clasificación a una instancia final.
De esta manera, la pequeña representante de Iguazú cerró su participación en Ciudad del Este con dos primeros puestos y dos clasificaciones, en una competencia que reunió a bailarines y deportistas de diferentes lugares.
Una de las clasificaciones le permitirá continuar el camino hacia Mar del Plata, mientras que también consiguió su lugar para una instancia final en Mendoza.
Más allá de los resultados, la experiencia dejó una historia especial entre alumna y profesor: una niña de 8 años que asumió el desafío de competir como solista y un instructor que, después de casi dos décadas, volvió a preparar individualmente a una deportista. Esta vez, el regreso terminó en lo más alto del podio.
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