Iguazú(LaVozDeCataratas) Durante años, Evangelina Fernández tuvo una meta pendiente: terminar la secundaria. La vida, las responsabilidades y diferentes circunstancias hicieron que más de una vez abandonara los estudios. Sin embargo, aquel objetivo nunca desapareció por completo.
A los 55 años tomó una decisión que cambiaría su manera de verse a sí misma: regresar a las aulas y darse una nueva oportunidad. “Hace diez años había comenzado la secundaria, pero por diferentes motivos y, a veces, por pereza abandonaba. El año pasado decidí volver a intentarlo y empecé nuevamente en la Escuela 615”, contó a LaVozDeCataratas.
Volver a estudiar después de muchos años
Retomar los libros no fue sencillo. Evangelina tuvo que reorganizar sus tiempos, recuperar hábitos de estudio y enfrentarse a sus propios temores e inseguridades. “Al principio sentía que ya estaba grande, que estaba cómoda con mi vida, pero entendí que necesitaba hacer algo por mí”, expresó.
Con dedicación, horas de estudio y el acompañamiento de sus profesores, fue avanzando hasta llegar a quinto año. También hubo un cambio importante en su vida familiar que le permitió disponer de más tiempo. Evangelina es madre de hijos que ya son profesionales y que durante muchos años ocuparon naturalmente buena parte de sus prioridades.
“Ellos siempre estuvieron delante mío, estudiaron, son profesionales, y ahora que están grandes tengo más tiempo para dedicarme a mí y cumplir esta meta”, contó.
El empujón que necesitaba para volver
En su decisión también fue fundamental una compañera de trabajo que había transitado una experiencia similar y la alentó a intentarlo nuevamente.
“Ella se recibió el año pasado y me incentivó. A mí me llevó un poco más de tiempo, pero pude terminar los últimos tres años de la secundaria en un año y medio”, destacó. Ese regreso a las aulas terminó significando mucho más que avanzar hacia la obtención de un título.
Evangelina reconoce que el proceso transformó la confianza que tenía en ella misma y le permitió descubrir capacidades que durante mucho tiempo había dejado de lado. “Me siento capaz, con más seguridad. Antes no tenía esa confianza y ahora sé que puedo lograr cosas nuevas”, aseguró.
Aprender para seguir creciendo
Para Evangelina, estudiar tampoco se reduce al título que espera conseguir. Significa adquirir conocimientos, desenvolverse mejor y continuar creciendo independientemente de la edad.
“Estudiar ayuda a superarse, a tener más conocimientos, a mejorar en el trabajo y en la vida diaria”, señaló. Después de haber postergado tantas veces aquel objetivo, hoy tiene un mensaje especialmente dirigido a quienes creen que ya pasó su momento para regresar a las aulas.
“Hay que vencer la pereza. Las series, las novelas y las reuniones pueden esperar, porque los años pasan. Nunca es tarde y el saber no ocupa espacio”, expresó.
A los 55 años, Evangelina está cerca de cerrar aquella etapa que durante mucho tiempo quedó pendiente. Pero lejos de pensar que se trata de un punto final, ya comenzó a imaginar qué nuevos desafíos podría encarar el próximo año.
Porque regresar a la escuela no solamente le permitió avanzar hacia un título. También le demostró que todavía tiene tiempo para aprender, proponerse metas y, sobre todo, hacer cosas por ella misma.

