Entre fibras, semillas y piedras: Alicia Nachiornuk convierte la naturaleza en arte

En diálogo exclusivo con LaVozDeCataratas, la diseñadora Alicia Nachiornuk contó cómo su encuentro con la cultura Mbya Guaraní transformó su manera de crear. Su última obra fue una corona confeccionada con esponja vegetal, semillas y piedras semipreciosas para la reina de un concurso de poesía y cuentos de la Feria Internacional del Libro de Ciudad del Este, Paraguay.
Iguazú (LaVozDeCataratas) Alicia Nachiornuk nació en Oberá y durante 30 años vivió en Buenos Aires, donde desarrolló una extensa trayectoria como modista de alta costura y vistió a personalidades vinculadas al arte, la política y el espectáculo. Sin embargo, su regreso a Misiones marcaría un cambio profundo en su trabajo: el encuentro con las comunidades Mbya Guaraní transformó su manera de crear y dio origen a una propuesta en la que conviven moda, identidad, naturaleza y saberes ancestrales.

En 2003 regresó a Misiones y se instaló en Iguazú. Allí comenzó a acercarse a las comunidades y conoció a Adriano Benítez, chamán Mbya, y a su esposa, con quienes construyó un vínculo que le permitió conocer aspectos de su cultura.

“Conocí las aldeas, me hice amiga de un chamán, Adriano Benítez, y de su mujer. Ellos me fueron enseñando cómo es su cultura y compartiendo conmigo conocimientos ancestrales”, relató.

Ese acercamiento despertó en Alicia una profunda admiración por la identidad y las expresiones artísticas Mbya, que con el tiempo comenzaron a aparecer también en sus diseños.

Me enamoré de su cultura y pedí permiso para utilizar las guardas que usan en la cestería. Con el tiempo fueron surgiendo distintas labores”, explicó.

Ese detalle no fue menor: antes de incorporar esos diseños a sus creaciones, buscó la autorización de quienes forman parte de la cultura que los creó, y a partir de allí comenzó a desarrollar piezas que combinan su experiencia en alta costura con elementos vinculados a la identidad regional.

Entre sus trabajos se encuentran un poncho inspirado en la cultura Mbya y una capa creada como reconocimiento y homenaje a escritores del Mercosur.

Moda, naturaleza y conciencia

La naturaleza también ocupa un lugar central en su manera de trabajar. Alicia sostiene que el diseño puede convertirse en una herramienta para promover una relación más consciente con los materiales que utilizamos y con el ambiente.

“Si hay que cuidar nuestro planeta, estamos contaminando. Hay que demostrar en nuestras vidas que podemos poner nuestro granito de arena para contribuir a la toma de conciencia”, expresó.

Parte de esa mirada se refleja en la elección de las telas. A sus clientes les explica la composición de cada prenda y prioriza, siempre que el diseño lo permite, el empleo de fibras naturales como lino, algodón y lana.

“Siempre a mis clientes les cuento que cada tela tiene una composición y que las fibras naturales te dan mucha energía al cuerpo. Por ejemplo, el lino, el algodón y la lana”, señaló.

Desde su experiencia personal, también sostiene que percibe diferencias al utilizar prendas confeccionadas con materiales naturales y aquellas realizadas con fibras sintéticas.

“Todo lo sintético te saca la energía y al final del día terminás muy cansada. Si uno toma conciencia de eso, ayuda a su salud”, afirmó.

Una creación que llegó a Ciudad del Este

Uno de sus trabajos más recientes cruzó la frontera y llegó a Paraguay. Alicia creó una corona para la reina del concurso de poesía y cuentos realizado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Ciudad del Este.

La pieza fue confeccionada con esponja vegetal planchada, semillas y piedras semipreciosas, integrando elementos naturales con técnicas desarrolladas a lo largo de su trayectoria.

Es mi aporte. Hago mis labores desde esa mirada, reciclo y uso materiales nobles”, destacó.

Su propuesta, denominada “Arte Ancestral en Fibras y Colores”, resume buena parte del camino recorrido: la experiencia adquirida durante décadas en la alta costura, el encuentro con la cultura Mbya, la utilización de materiales naturales y una búsqueda permanente por recuperar elementos vinculados con la identidad de Misiones.

Desde Iguazú, Alicia Nachiornuk continúa creando piezas únicas que no buscan solamente vestir, sino también contar historias. Diseños en los que las fibras, las formas y los colores se convierten en una manera de expresar identidad y, al mismo tiempo, promover una relación más respetuosa con la naturaleza.