Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Esta vez pidieron algo más que anuncios: un plan integral, responsables por organismo, plazos de ejecución y seguimiento público. Funcionarios nacionales se comprometieron a llegar a la ciudad dentro de los próximos 30 días. El antecedente de promesas incumplidas obliga a la cautela, pero el compromiso abre una nueva instancia para intentar resolver uno de los principales problemas de la frontera.
Hablar del Puente Internacional Tancredo Neves es hablar de una deuda que Iguazú conoce demasiado bien. Cambiaron presidentes, gobernadores, funcionarios, organismos y discursos, pero las largas filas, las demoras y las dificultades para atravesar uno de los pasos fronterizos más importantes de la región siguen formando parte de la vida cotidiana.
Por eso, una nueva reunión por sí sola difícilmente pueda ser presentada como una solución. Después de casi cuatro décadas de reclamos, Iguazú tiene motivos suficientes para mirar los anuncios con cautela. La diferencia deberá estar, esta vez, en lo que ocurra después de las fotografías, las reuniones y los comunicados.
Representantes de las cámaras e instituciones vinculadas al turismo y al comercio de Iguazú se reunieron este martes 16 de septiembre en el Senado de la Nación con el senador Enrique Martín Goerling Lara y funcionarios nacionales para plantear nuevamente el deficiente funcionamiento del paso internacional.
Pero las entidades locales buscaron correr la discusión del terreno de las buenas intenciones. No llevaron solamente un diagnóstico conocido: reclamaron un plan integral para agilizar la frontera, con responsables identificados dentro de cada organismo, plazos concretos de ejecución y un mecanismo permanente de seguimiento, incluyendo reuniones periódicas e informes públicos sobre los avances.
Ese punto puede convertirse en la diferencia entre otra reunión más y el comienzo de una solución.
El encuentro dejó además un primer compromiso concreto: funcionarios nacionales asumieron la responsabilidad de trasladarse a Iguazú dentro de los próximos 30 días para continuar trabajando en territorio junto con las instituciones locales sobre un proyecto destinado a mejorar el funcionamiento del paso fronterizo.
Ahora habrá que esperar que ese compromiso se cumpla.
Una frontera que no puede seguir esperando
La situación del Tancredo Neves dejó hace tiempo de ser solamente una incomodidad para turistas y vecinos. El funcionamiento de la frontera impacta directamente sobre el turismo, el comercio, el empleo y la competitividad de Iguazú como destino internacional.
Cada demora excesiva para ingresar o salir del país deteriora una experiencia turística que involucra a toda la región de las Cataratas. Y la paradoja resulta cada vez más evidente: mientras Iguazú busca crecer, captar inversiones y competir como destino internacional, uno de sus principales accesos continúa funcionando bajo una estructura que desde hace décadas recibe cuestionamientos.
Las propias instituciones recordaron que sucesivos gobiernos recibieron el mismo reclamo durante casi 40 años y respondieron con reuniones y medidas parciales que no consiguieron resolver el problema estructural.
Por eso esta vez el desafío no será conseguir otra mesa de trabajo. Mesas hubo muchas.
El desafío será transformar los compromisos en decisiones, establecer quién debe hacer qué, fijar fechas y permitir que Iguazú pueda comprobar si efectivamente se está avanzando.
Las entidades fueron claras al respecto: no quieren sumar otro capítulo a décadas de promesas incumplidas y reclamaron que lo acordado pueda traducirse en medidas “concretas y verificables”, evitando que el proceso termine nuevamente en una instancia de diálogo sin resultados.
Treinta días para comenzar a medir los hechos
El plazo asumido por los funcionarios nacionales establece ahora una primera referencia: 30 días para llegar a Iguazú y continuar el trabajo sobre el terreno. No significa que el problema esté resuelto ni que exista todavía una solución definitiva. Pero introduce algo indispensable después de tantos años: un compromiso que puede ser medido y reclamado.
Las cámaras de Turismo y Comercio, AHT, Iguazú Convention & Visitors Bureau, ACATI, AHGAI-FEHGRA, ADAVI y CODESPI volvieron a poner sobre la mesa un problema que la ciudad arrastra desde hace décadas. Esta vez, quizás, se abrió una oportunidad, que no sea una reunión mas de campaña. El crédito, después de cuarenta años, deberá ganarse con hechos.
*Kelly Ferreyra, periodista: Directora de LaVozDeCataratas

