Iguazú (LaVozDeCataratas) Entre orquídeas de flores diminutas, otras de mayor tamaño y plantas que necesitan años para desarrollarse, existe en Iguazú un pequeño espacio que fue creciendo alrededor de una pasión. Se trata del Orquidiario El Indio Solitario, un emprendimiento iniciado por Matías, compañero de vida de Juana de Dios Montes, quien actualmente recibe a quienes llegan interesados en conocer el lugar.
En el marco del Día Provincial del Orquideófilo, LaVozDeCataratas conversó con Juana para conocer la historia detrás del emprendimiento y ese universo particular en el que cada planta tiene sus propios tiempos.
Un pequeño lugar que también atrae a turistas
Por el orquidiario pasan visitantes que llegan atraídos por las plantas y especialmente por las orquídeas. A pesar de las dimensiones del espacio, Juana asegura que una de las mayores satisfacciones son las devoluciones que recibe de quienes lo conocen.
“A pesar de que el lugar es pequeño, la gente queda muy contenta. Les gusta mucho el lugar y me comentan cosas bonitas”, contó a LaVozDeCataratas.
Esas opiniones incluso se transformaron para ella en una manera de evaluar el trabajo cotidiano. Ante las dudas de quienes llegan por primera vez, suele invitarlos a buscar las experiencias compartidas por otros visitantes. “Yo siempre le digo a la gente: cualquier cosa, busquen en los comentarios, que la gente es la que va a hablar”, explicó.
Nativas y exóticas, cada una con sus tiempos
El Indio Solitario reúne orquídeas nativas y también variedades exóticas que fueron incorporándose y reproduciéndose con el paso de los años. Entre ellas se encuentran ejemplares de Phalaenopsis y Cattleya, Oncidium Sharry Baby con aroma de chocolate además de otras variedades que forman parte de la colección.
El aprendizaje, según explicó Juana, también llegó con el tiempo. Algunas plantas van desarrollándose lentamente y generan nuevos brotes a medida que crecen, por lo que su reproducción requiere fundamentalmente observación y paciencia.
“Es cuestión de agarrarle la mano”, resumió.
Y no existe una única favorita entre quienes visitan el lugar. Hay quienes buscan flores pequeñas y quienes prefieren ejemplares más grandes. Cada variedad encuentra a su propio admirador.
“En realidad, todas tienen su salida, porque viene al que le gusta la flor chiquitita y al que le gustan las grandes”, señaló.
Una planta para llevarse de recuerdo
El orquidiario no trabaja con venta mayorista. La propuesta está pensada principalmente para quienes llegan hasta el lugar y desean llevarse una planta.
“Es para que la gente que viene se lleve su plantita”, explicó Juana. La oferta tampoco termina en las orquídeas. El espacio cuenta con otras plantas, por lo que quienes lo visitan pueden encontrar diferentes alternativas.
Detrás de ellas permanece la historia que dio origen al lugar: la iniciativa de Matías, “El Indio Solitario”, y un proyecto que Juana de Dios Montes continúa acompañando, recibiendo a quienes llegan con curiosidad por conocer las formas, colores y tiempos de una de las familias de plantas que despierta especial interés entre los amantes de la naturaleza.
En el Día Provincial del Orquideófilo, su historia permite acercarse a la efeméride desde otro lugar: el de quienes convierten el cuidado cotidiano, la paciencia y los años de aprendizaje en una forma de mantener viva su pasión por las orquídeas.

