Entre la creatividad y la tecnología: Marina Sosa apuesta al diseño con identidad

En el Día del Diseñador Gráfico, Marina Sosa, de 36 años, comparte su recorrido profesional, la inspiración que encuentra en la naturaleza y los desafíos de una profesión atravesada por las nuevas tecnologías. Desde su estudio Il Divino, busca crear diseños que representen a sus clientes y respondan a sus necesidades de comunicación.

Iguazú (LaVozDeCataratas) La pasión por el diseño puede nacer de pequeños detalles: las imágenes de una revista, la calidad de sus páginas o la necesidad de expresar ideas de una manera diferente. En el marco del Día del Diseñador Gráfico, Marina Sosa, de 36 años, dialogó con LaVozDeCataratas sobre su recorrido profesional, la pasión que nació en su infancia y los desafíos de una profesión atravesada por las nuevas tecnologías.

“Mi pasión por el diseño empezó desde muy chica. Amaba comprar revistas, observar las imágenes y apreciar la calidad de las hojas. En el colegio era la que siempre se encargaba de graficar todo”, recordó.

La decisión de convertir ese interés en una profesión llegó durante sus primeros pasos en la facultad de Administración de Empresas. La idea de pasar toda su vida trabajando dentro de una oficina la llevó a cuestionarse qué quería hacer realmente con su futuro.

Después de atravesar una crisis y reconocer que ese no era el camino que deseaba seguir, se anotó en Diseño Gráfico. “Desde entonces, ya no tuve más dudas”, contó.

Con el tiempo, encontró en esta profesión no solo una forma de desarrollar su creatividad, sino también una dinámica de trabajo con la que se siente identificada. Disfruta trabajar con música, incluso durante la madrugada, y valora la libertad de poder organizar sus propios horarios.

Diseñar es comprender y comunicar

Para Marina, el diseño gráfico va mucho más allá de la estética. Detrás de cada pieza hay un proceso de investigación, comprensión y búsqueda de soluciones que permitan transmitir un mensaje de manera efectiva.

“Para mí, ser diseñador muchas veces es ser un traductor cultural. Hay que nutrirse de muchas temáticas para poder resolver los problemas de comunicación que necesitan nuestros clientes”, explicó.

En ese proceso, la naturaleza ocupa un lugar especial como fuente de inspiración. Observar el entorno y nutrirse de diferentes temáticas forma parte de una mirada creativa que busca encontrar respuestas adecuadas para cada proyecto.

Uno de los trabajos que más la marcó fue la creación de la identidad de la marca Casa Museo Fundación Marta T. Schwarz, un proyecto que realizó junto a su colega Gabriela Rodríguez Leiva.

“Fue un desafío representar lo que significa la doctora para nuestra ciudad, la ayuda y el servicio que brindó en la Triple Frontera”, recordó Marina, al referirse a un trabajo que implicó representar visualmente el legado de una figura significativa para la comunidad.

La diseñadora también destaca la importancia del trabajo previo a la realización de una pieza. Antes de comenzar a bocetar, existe una etapa de investigación necesaria para comprender qué se busca comunicar y cuál es la mejor manera de hacerlo.

Sin embargo, ese proceso puede entrar en tensión con las expectativas de algunos clientes, que muchas veces necesitan respuestas inmediatas.

“Hay mucha investigación detrás de cada diseño antes de empezar a bocetar, y a veces los clientes no quieren o no pueden esperar todo el tiempo que lleva este proceso creativo realizado por una persona”, comentó con humor.

Los desafíos de la inmediatez digital

La llegada de las redes sociales y las nuevas herramientas digitales modificó los tiempos y las formas de trabajar en el diseño gráfico. Para Marina, uno de los cambios más notorios está relacionado con la velocidad con la que se requieren los resultados.

“Con esa inmediatez, uno tiene que actualizarse y aprender a utilizar herramientas más sencillas, como Canva, e incorporar la inteligencia artificial en algunos trabajos para poder cumplir con los plazos. Hay que adaptarse a los cambios, como en todo”, señaló.

En ese escenario, la actualización constante se vuelve parte del oficio. Las nuevas tecnologías ofrecen recursos para agilizar determinadas tareas, pero el desafío continúa siendo comprender qué necesita comunicar cada cliente y encontrar la solución adecuada para cada situación.

Il Divino y nuevos proyectos por concretar

Entre sus proyectos a futuro, Marina tiene un objetivo que combina su experiencia profesional con el deseo de explorar nuevos formatos: materializar una línea de objetos de diseño desde su estudio, Il Divino.

La iniciativa representa una oportunidad para trasladar su mirada creativa a objetos que puedan formar parte de la vida cotidiana y ampliar las posibilidades de su trabajo.

Al pensar en el resultado de sus diseños, la profesional tiene claro qué le gustaría generar en quienes reciben sus creaciones: sentirse representados y reconocer que detrás de cada propuesta hubo una comprensión real de sus necesidades.

“Me gustaría que, al recibir un diseño, los clientes se sientan representados y perciban que pude comprender la problemática que necesitaban resolver. Que no se trate solamente de que algo se vea lindo”, expresó.