Día del Zurdo: «Aprender a tocar la guitarra como un diestro, fue lo más difícil»

"Nunca sentí que ser zurdo fuese algo raro. Ni tampoco me hicieron sentir, digamos. Para mí fue siempre muy natural y nunca tuve ese problema, ni tampoco lo tomaba como una desventaja", relató A LaVozDeCataratas, Maximiliano Cardozo, un músico que lleva 20 años ejecutando la guitarra en un entorno donde toda su familia comparte la pasión musical.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Cada 13 de agosto se conmemora el Día Internacional del Zurdo, una fecha orientada a visibilizar la cotidianeidad y los desafíos de quienes integran aproximadamente el 10% de la población mundial. Aunque la zurdera suele vivirse con total naturalidad desde la infancia, es en el aprendizaje de disciplinas artísticas y profesionales exige una destreza motriz y mental extraordinaria.

«Nunca sentí que ser zurdo fuese algo raro. Ni tampoco me hicieron sentir, digamos. Para mí fue siempre muy natural y nunca tuve ese problema, ni tampoco lo tomaba como una desventaja», relató A LaVozDeCataratas, Maximiliano Cardozo, un músico que lleva 20 años ejecutando la guitarra en un entorno donde toda su familia comparte la pasión musical.

Para una persona zurda, abordar un instrumento musical implica una encrucijada estratégica: invertir las cuerdas para tocar con la mano izquierda o someterse al exigente entrenamiento de ejecutar el instrumento como diestro.

«En mi casa todos son músicos y cuando quise aprender, me pasó que tuve que aprender a tocar como un diestro siendo zurdo, porque tampoco es que había muchos instrumentos. Yo no tenía guitarra, usaba la de mi tío y si intentaba sacar las cuerdas y adaptarle a mi estilo se armaba quilombo», confiesa.

Este aprendizaje obligó a reconfigurar la agilidad motriz y la rapidez mental: «Tuve que aprender a tocar como un diestro y hoy día me resulta natural, ya hace más de 15 años que toco. Pero sí me costó mucho más de lo que a un diestro le costaría, porque tuve que adaptar la motricidad de mis manos y la agilidad mental».

«Hoy día si yo tendría que tocar la guitarra como un zurdo no me sale, tendría que empezar totalmente de cero. Fue una de las cosas que quizás más me costó, porque no es sencillo aprender a tocar un instrumento

El «falso zurdo» y la fuerza de la derecha

El esfuerzo de adaptación en la guitarra se alinea con una particularidad muy frecuente entre las personas zurdas: el desarrollo de un ambidextrismo práctico o una dominancia mixta, donde la zurdera se reserva solo para ciertas acciones específicas.

«Solamente uso la izquierda para comer y para escribir. El resto de las cosas, la gran mayoría lo hago con la derecha. En algunas cosas, siento que mi mano más hábil es la derecha en el sentido de que tengo más fuerza, para golpear o para hacer manualidades. Tuve que adaptar mi motricidad para esas cosas que fueron fabricadas para diestros», explica el artista.

Esta división entre la mano de la precisión (izquierda) y la de la fuerza o el deporte (derecha) genera reflexiones entre risas sobre la propia identidad: «Con las piernas yo soy diestro: para patear siento que tengo más fuerza con la pierna derecha. O sea que vendría a ser como un zurdo medio chanta«.

Desde los primeros recuerdos escolares, el descubrimiento de sostener el lápiz con la mano izquierda no fue un proceso traumático, sino una simple observación dentro del grupo: «tengo un leve recuerdo de la escuela cuando era muy chiquito, que como que me llamó la atención de que yo era uno de los pocos que escribía con la zurda. Pero no fue algo que me llamó demasiado la atención, lo tomé normal no más».

En el plano familiar, la zurdera también se ramifica entre distintos parientes: «En mi familia sí hay varios que también son zurdos: tengo tíos, primos. Por parte de mi mamá y de mi hermano yo soy el único zurdo, pero después sí tengo tíos y primos que también son zurdos».

Consultado por situaciones incómodas por el uso de la izquierda, afirma que los cuadernos fueron una de la principales molestias «por los aros o los anillos que están hechos para diestros, y si es incómodo escribir, también al comer, la posición en la mesa con más personas por ahí te incomoda, pero eso nomás».

También relató que un imprevisto de salud que limitaron temporalmente su mano dominante, la resiliencia estuvo presente: «Tuve un accidente y me quebré la muñeca del lado izquierdo, y obligadamente tuve que aprender a escribir con la derecha, que en realidad nunca aprendí realmente; me costaba mucho».

Con el paso de los años, la disponibilidad de herramientas e instrumentos adaptados ha comenzado a cambiar de forma positiva en el mercado local y global.

«Hoy día hay un montón de cosas que antes yo no veía: tijeras, lapiceras, instrumentos adaptados para zurdos, herramientas para trabajos de albañilería o electricidad. Hoy día sí hay un montón de otras cosas adaptadas para zurdos», resalta el entrevistado.

En este Día Internacional del Zurdo, la trayectoria musical y vital del testimonio demuestra que, lejos de las limitaciones, la experiencia de habitar un mundo pensado para diestros desarrolla una notable capacidad de superación, versatilidad y armonía.