Día de la Higiene: los objetos que usamos todos los días y casi nunca recordamos limpiar

Celulares, teclados, controles remotos, botellas reutilizables, picaportes y hasta las bolsas que llevamos al supermercado forman parte de nuestra rutina, pero no siempre de la limpieza diaria. En el Día Mundial de la Higiene, un repaso por esos pequeños hábitos que ayudan a reducir la circulación de microorganismos dentro y fuera de casa.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Cuando pensamos en higiene probablemente aparecen primero el lavado de manos, el baño diario, el cepillado de los dientes o la limpieza de la casa. Sin embargo, durante el día tocamos decenas de objetos que pasan constantemente de nuestras manos a distintas superficies y que pocas veces reciben la misma atención.

Cada 3 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Higiene, una fecha que permite recordar que los hábitos cotidianos de limpieza cumplen un papel importante en la prevención de enfermedades y que la higiene no termina después de lavarse las manos.

El celular, compañero de todas partes

Está sobre la mesa, pasa por las manos, viaja en bolsillos y carteras y muchas veces también nos acompaña al baño. Minutos después puede terminar nuevamente cerca del rostro o sobre la cama.

El teléfono celular es uno de los mejores ejemplos de un objeto de uso permanente cuya limpieza puede quedar fuera de la rutina. Algo similar ocurre con fundas, auriculares, teclados, mouse y controles remotos, especialmente cuando son utilizados por varias personas.

No se trata de vivir desinfectando cada objeto que tocamos, sino de incorporar una limpieza razonable y periódica, especialmente cuando existe suciedad visible o los elementos son compartidos.

La botella de agua también necesita lavarse

Las botellas y vasos reutilizables ayudan a reducir residuos y se convirtieron en compañeros habituales del trabajo, la escuela, el gimnasio o el auto. Pero rellenar una botella no equivale a lavarla.

La humedad permanente y el contacto con la boca hacen necesario limpiar correctamente el recipiente, incluida la tapa, las roscas, sorbetes y otras piezas donde pueden quedar restos difíciles de observar.

Lo mismo sucede con mates, termos y otros recipientes de utilización frecuente: aunque solamente contengan agua o infusiones, necesitan una higiene regular y un correcto secado.

¿Y la cartera o la mochila?

Van al trabajo, la escuela, el colectivo, el automóvil y diferentes espacios públicos. Las apoyamos en sillas, escritorios y pisos y después pueden terminar sobre la mesa de casa, la cama o la mesada.

Las llaves presentan una situación parecida. Las utilizamos después de tocar puertas, dinero o superficies públicas, pero difícilmente formen parte de aquello que pensamos limpiar.

Hay otro detalle cotidiano: el repasador y la esponja. Justamente los elementos que utilizamos para limpiar permanecen frecuentemente húmedos y entran en contacto con restos de alimentos.

Mantenerlos limpios, permitir que se sequen adecuadamente y reemplazarlos cuando corresponde es tan importante como limpiar la propia mesada.

También conviene prestar atención a tablas de cortar y utensilios que estuvieron en contacto con alimentos crudos, evitando que posteriormente entren en contacto con alimentos listos para consumir.

Lavarse las manos sigue siendo una de las medidas más simples

Entre tantos productos y rutinas de limpieza, una práctica básica continúa teniendo enorme importancia: lavarse correctamente las manos con agua y jabón.

Hay momentos particularmente importantes para hacerlo, como antes de preparar o consumir alimentos, después de utilizar el baño, después de toser, estornudar o sonarse la nariz y cuando las manos están visiblemente sucias.

La higiene cotidiana tampoco significa buscar un ambiente completamente libre de microorganismos —algo imposible— ni convertir la limpieza en una preocupación permanente. El objetivo es reducir riesgos mediante hábitos sencillos y sostenibles.

El Día Mundial de la Higiene puede servir entonces para hacer una pequeña prueba: mirar alrededor y preguntarnos cuándo fue la última vez que limpiamos el celular, la botella que usamos todos los días, las llaves o el control remoto. Probablemente alguno haya quedado olvidado.