Iguazú (LaVozDeCataratas) Un gesto simple puede cambiar un día entero. Y eso es exactamente lo que entendió Diango Benítez, un joven oriundo de Iguazú que hoy impulsa una iniciativa solidaria en Buenos Aires, visitando hospitales, merenderos y espacios comunitarios caracterizado como Spiderman, con un objetivo claro: llevar alegría sin esperar nada a cambio.
En diálogo con LaVozDeCatraratas dijo: “Mi idea principal es poder llevar alegría a hospitales o lugares que lo necesitan. Acá en Buenos Aires estoy haciendo esto, y me gustaría poder hacerlo también en Iguazú, porque es mi tierra, mi raíz”, contó.
La historia de este “héroe” comenzó a tomar forma el año pasado, durante una experiencia que lo marcó profundamente. Fue en el Hospital Garrahan, en el marco de una actividad por el Día del Niño. Allí, vestido como el icónico personaje, vivió un momento que cambiaría su mirada.
“Ver a los chicos, cómo reaccionaban, cómo les cambiaba el ánimo en segundos… cómo se les iluminaban los ojos, fue muy fuerte. Ahí entendí algo: los verdaderos superhéroes son ellos, los que luchan todos los días”, relató.
Desde entonces, Diango decidió convertir esa experiencia en un proyecto. Recorre distintos espacios llevando su traje, generando momentos de alegría para niños y sus familias, especialmente en contextos difíciles.
“El abrazo de los chicos, la fuerza con la que te agarran, la felicidad que transmiten… eso te cambia. Y te hace pensar que, si algo tan simple puede generar tanto, hay que hacerlo más veces”, expresó.
En los últimos días, participó además de una peña solidaria para recaudar fondos destinados a Nuria, sumando su presencia a distintas acciones comunitarias que buscan acompañar y contener.
Con una mirada clara y un propósito que trasciende lo individual, su sueño es expandir este proyecto a nivel nacional. “Me gustaría recorrer toda la Argentina llevando esto, visitando hospitales y merenderos. A veces, lo que más hace falta es algo tan simple como una sonrisa”, aseguró.
Y en ese camino, hay un punto de partida que tiene nombre propio: Iguazú.
“Elegí Misiones para empezar porque es mi lugar. Nací ahí, tengo a mi familia allá. Sentí que tenía que arrancar por casa, por un lugar que es muy importante para mí y donde más ganas tengo de dejar algo lindo”, dijo.
En tiempos donde muchas veces se pone el foco en lo material, historias como la de Diango recuerdan que la empatía, la presencia y un gesto sincero pueden tener un impacto enorme.

