Iguazú (LaVozDeCataratas) A diferencia de los adultos, los pacientes pediátricos presentan características anatómicas, biológicas y emocionales particulares, lo que exige a los profesionales adaptar permanentemente sus técnicas y enfoques.
Rosas se dedica a la cirugía general y pediátrica desde hace más de dos décadas. Nacido en Corrientes, se formó en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y realizó su residencia en cirugía infantil en el Hospital Sor María Ludovica, uno de los centros pediátricos más importantes del país. Desde 2015 reside en Iguazú, donde decidió radicarse y ejercer de manera permanente tras haber trabajado en distintas localidades e incluso en el exterior.
“No somos muchos en la provincia, y estoy orgulloso de ser uno de los pocos cirujanos con doble especialización, tanto en cirugía general como pediátrica. Eso te da un ángulo de visión diferente en el manejo del paciente”, señaló.
El especialista remarcó además el desafío que implica desarrollar la cirugía infantil en la región. Uno de los principales objetivos es resolver localmente las patologías más frecuentes, evitando traslados a otras ciudades.
“La idea es dar respuesta con las herramientas que tenemos para que las familias no tengan que viajar. Por ejemplo, por una hernia: el paciente puede ingresar a la mañana y regresar a su casa el mismo día”, explicó.
En el Hospital de Iguazú se realizan la mayoría de las cirugías pediátricas prevalentes, siempre que no requieran cuidados de terapia intensiva. Entre las intervenciones más frecuentes se encuentran hernias, malformaciones congénitas, biopsias, apendicitis, deformidades torácicas y testículos no descendidos.

El servicio recibe derivaciones de distintos puntos del Alto Paraná, como Comandante Andresito, San Antonio, Eldorado, Puerto Esperanza y Wanda. Actualmente, Rosas es el único cirujano infantil en la zona hasta la ciudad de Posadas.
“Es una especialidad en la que me gustaría seguir creciendo y ampliar la cantidad de patologías que se puedan resolver aquí”, expresó.
En cuanto a la atención, el hospital cuenta con un cupo mensual de 120 turnos, a lo que se suman consultas diarias, urgencias y emergencias. En muchos casos, las internaciones no superan las seis horas, lo que permite una rápida recuperación y seguimiento de los pacientes.
El médico destacó que el abordaje de la salud infantil es un trabajo multidisciplinario. “Para poder operar, es clave contar con pediatras comprometidos que deriven a tiempo. También es fundamental el rol de enfermería y del equipo de quirófano. Cuando se trata de un niño, el trato es más cuidadoso y especial”, sostuvo.
Además, el acompañamiento emocional forma parte del proceso. En el hospital, una psicóloga trabaja con los niños antes de la cirugía para explicarles cómo será la intervención, lo que ayuda a generar confianza tanto en los pacientes como en sus familias.
“Cuando entra un niño, también hay que generar confianza en los padres, que están poniendo en tus manos lo más importante que tienen”, concluyó Rosas.
