Iguazú (LaVozDeCataratas) Yamila Merlo, fue diagnosticada con glomerulonefritis a los 15 años y, seis años después, perdió por completo la función de sus riñones. Durante ocho años dependió de una máquina de diálisis mientras esperaba un trasplante. En 2021, finalmente recibió la llamada que cambió su vida para siempre.
El tratamiento fue un proceso duro y sacrificado. Varias veces por semana debía asistir al centro de diálisis en el Hospital SAMIC y permanecer allí durante varias horas. “Físicamente era agotador, pero lo tomé como el puente necesario que me mantenía con vida mientras esperaba el trasplante”, relató a LaVozDeCataratas.
En ese camino, aseguró que nunca perdió la fe y destacó el acompañamiento que recibió durante esos años. “Siempre mantuve la fe, a pesar de saber que vivía dependiendo de una máquina”, recordó.
También mencionó especialmente al doctor Vento, responsable del área de diálisis a quien definió como “mi compañero de todas las mañanas”. “Siempre me decía que en cualquier momento iba a llegar el trasplante y así fue”, relató.
En 2021 llegó la esperada llamada: había ingresado en operativo de trasplante. La cirugía se realizó en el Hospital Madariaga de Posadas y el órgano provino de un donante de la provincia de Corrientes.
“Cuando me dijeron que me iban a trasplantar no lo podía creer. Era lo que siempre hablábamos con el doctor Vento”, expresó emocionada.
Después del trasplante, su vida comenzó a mejorar día a día. El proceso no fue inmediato, pero con el tiempo pudo recuperar calidad de vida y dejar atrás la dependencia de la máquina que lo había acompañado durante ocho años. Inclusive cumplió su deseo de ser madre: «a los 3 años de transplante hablé con mi nefrologo para saber si habia una posibilidad de quedarme embarazada y efectivamente si pude, siempre y cuando siguiendo todas las indicaciones medicas.Fue un embarazo totalmente tranquilo super emocionante tenia sus riesgos pero nada grave, hoy por hoy tengo 5 años de transplante y mi bebé tiene 2 añitos una nena super saludable» destacó.
Desde su propia experiencia, hoy busca generar conciencia sobre la importancia de la donación de órganos y propone pensar la problemática desde el otro lado.
“A veces pensamos en la donación desde el lugar del donante, pero los invito a pensar desde el otro lado: ¿Qué harías si mañana tu hijo, tu pareja o tú mismo necesitaran un órgano para seguir viviendo?”, planteó.
Y dejó un mensaje para todas las familias: “El paso más importante es hablarlo hoy mismo en la mesa familiar y dejar en claro el deseo de dar vida. Mañana puede ser tarde para decidir, pero hoy es el momento perfecto para conversar”.
“Por favor, recuerden esto: los órganos no van al cielo, se quedan en la Tierra para salvar vidas. El cielo sabe que aquí abajo los necesitamos”, concluyó.

