Dolores del Carmen Hernst comenzó hace 17 años con un pequeño quiosco en las 2.000 Hectáreas, sin energía eléctrica y con su esposo trasladando mercadería y hielo en una moto 110. Ocho años después se mudaron al pueblo y hoy sostienen un almacén familiar donde buscan cuidar los precios y mantener la atención cercana con sus vecinos.





